lunes, 30 de agosto de 2010

Mundos especiales de hadas.



Los mundos espirituales tienen muchos nives, todos ellos habitados por seres. Algunos están más cerca de esta tierra, como Tir-nan-Og; otros son demasaido raros como para imaginarlos; muchos otros están en medio. Podemos viajar a estos lugares de noche, mientras dormimos. Se trata de un cuerpo sutil, espiritual, que existe en el mismo espacio que nuestro cuerpo de carne y hueso, pero que se separa en el sueño. Permanece unido al cuerpo por un hilo plateado, pero puede viajar lejos, muy lejos de él, e este mundo y en el Otro. Asi que podemos visitar los mundos de las hadas en nuestros sueños.

Muchas de las cosas que aprendemos sobre el reino de las hadas y las actividades de estas no encajan bien. En parte, todo esto pasa porque nuestra idea de que todo lo de la existencia debe "encajar" es producto de nuestra razón.  Las hadas y el reino de las hadas son notablemente irracionales e inconsistentes; sin embargo, si confiamos en nuestros instintos y percepciones, existen patrones con los que podemos familiarizarnos.

Los cuatro elementos:
Si una creencia o concepto está arraigado en lo profundo de la psique humana, lo más probable es que sea real en al "plano astral", pues este origina, en parte, desde nuestra imaginación y/o nuestra imaginación se origina desde él. Uno de los conceptos profunda y persistentemente arraigados en el ocultismo occidental es el de los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Los antiguos creían, literalmente, que todas las sustancias estaban formadas por ellos.

De modo más simbólico, estos tienen significados poderosos y van asociados a energías elementales que podemos visitar o que pueden visitarnos. Las hadas también están relacionadas con estos elementos, y muchas se agrupan específicamente como "miembros" de un elemento en concreto. 

En uno de los niveles de los planos astrales existen cuatro maravillosas ciudades encantadas, cada una asociada a un elemento: agua, fuego, aire o tierra. A su vez, los elementos van asociados, respectivamente al Este, Sur, Oeste, y Norte. En cierto modo, cuando entran en nuestro nivel de existencia son portales misteriosos de las energías elementales. También constituyen la morada de algunas hadas que encuentran ahí su hogar, o de aquellos que tienen motivos para visitarlos. También puedes visitarlos en sueños o visualizaciones.

La Ciudad Encantada de Gorias:
Gorias es la ciudad del aire y del Este. Un arroyo de cristal, alimentado por muchas cascadas relucientes, recorre una valle esmeralda. Por las laderas de las montañas circundantes cuelgan blancos edificios rectangulares, con banderines multicolores que salen de los tejados y ondean en la brisa perpetua. En el valle se erige un edificio cuadrado con un reluciente tejado de oro puro. Se respira una atmósfera de paz y tranquilidad, las flores crecen en brillante profusión y los campos están llenos de sonrientes trabajadores.

Del edificio de la cúpula dorada cuelgan bordados de criaturas bellas, terroríficas y encantadas. En el interior, en una habitación sombría, hay una estatua de oro macizo. Su oro es tan puro que su brillo ilumina la habitación. La estatua muestra a un hombre con una espada en la mano derecha y una flor en la izquierda. Esta estatua es, de hecho, el hada maestra de esta tierra. La espada que sostiene representa el poder del intelecto, que atraviesa la ignorancia. La flor simboliza la dulzura que lo suaviza. El aire es el elemento mas relacionado con el pensamiento.

La Ciudad Encantada de Finias:
Finias es la ciudad del fuego y del sur. El horizonte se extiende sobre un montón de arena soleada, y junto a un oasis se erige un conjunto de edificios antiguos. Atravesado por un impresionante arco, un camino se adentra en el desierto para terminar desintegrandose en la árida tierra. Arboles plateados dan sombra al oasis, y sus gentes poseen un corazón cálido. Aquí la luz es perpetua, la noche no cae nunca. El camino conduce al corazón de la ciudad, a un edifico antiguo y decrépito cubierto de símbolos arcanos.

El interior del edificio es fresco y acogedor. El suelo tiene una espiral, y cuando entras en ella sientes la necesidad de danzar y de entrar a formar parte de la red de la vida. Otra habitación sin ventanas tiene un asta que se levanta desde el suelo. Al mirarla le crecen ramas y flores. La habitación se llena de bellos aromas y todo parece posible.De hecho, el hada maestra de Finias enseña que todo es posible (si así lo deseas), pues el fuego es el elemento mas relacionado con la imaginación y la intuición. Estas invitado a formar parte de su vibración.

La Ciudad Encantada de Murias:
Murias es la ciudad del agua y del Oeste. Se levanta a la orilla de un océano occidental, y tras ella se erigen colinas, bajas y ondulantes. El viento sopla gotas de lluvia con las que las calles de adoquines relucen al sol vespertino. Los comerciantes están atareados vendiendo frutas exuberantes y telas suntuosas, y muchos barcos cargados de productos extranjeros se balancean anclados en la bahìa. Árboles majestuosos crecen entre los edificios de tejas rojas y sus hojas cambian a ricas tonalidades doradas y rojizas según se va acercando el otoño.

Una gran catedral se erige sobre un montículo, y un camino conduce a su puerta occidental. Su oscuro interior resplandece con extraños grabados que muestran una inefable sabiduría. En su extremo más lejano, una maravillosa ventana rosa brilla a la mortecina luz del sol. Cuando la miras, esta maravillosa ventana empieza a brillar y a florecer como si fuera una rosa de verdad. Tu corazón responde floreciendo. Descubres un perfecto cáliz dorado en un altar. El hada maestra de Murias intenta abrir tu corazón a tus sentimientos y a los de los demás, ya que el agua es elemento de la emoción.

La Ciudad Encantada de Falias:
Falias es la ciudad de la tierra y del Norte. Una penetrante oscuridad la rodea. Sus torres están hechas de metal y sus puntas muestran faros que relucen como joyas brillantes. La ciudad es enorme y sólida. No tiene habitantes, pero se respira una vida rica, pues es el anteproyecto de todas las ciudades terrestres, y resulta familiar. En el centro de la ciudad se levanta una enorme roca meteórica, alrededor de la cual cuelga un aura antigua. La piedra esta cubierta de una luz sutil y con ella llegan multitud de recuerdos de este mundo y del Otro, de lo personal y lo colectivo, y su conciencia comprende incontables vidas y la sabiduría profunda inherente en la ciudad. El hada maestra de Falias pretende que seas consciente de tu conexión con la tierra y que toques esta roca para hacerte consciente de la antigüedad de tu alma, pues la tierra es elemento que conecta con la realidad, con la experiencia y la fuente del ser.

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Dónde habitan las hadas?


¿Donde está el reino de las hadas? Aquí, Aquí..., en alguna parte..., Está justo a la vuelta de la esquina, debajo de un rosal, en la oquedad de un árbol; en lo profundo del bosque, confundido en la niebla matutina que cubre los prados: las hadas habitan en otra dimensión, pero no está tan lejos de la nuestra. Están muy cerca, de hecho. Su mundo se solapa con el nuestro, pero como vibra a una frecuencia distinta, los únicos que lo vislumbran son los afortunados y aquellos que poseen dones.

Existen muchas tradiciones acerca del Reino de las Hadas. Algunas dicen que se encuentran en las colinas Hollow, los prehistoricos montes de Irlanda de los que partieron los seres preceltas, los Tuatha de Danann. Estas criaturas se conocían también como el pueblo de Sidhe (monte o montículo, o sobrenatural). El reino de las hadas puede encontrarse también en el fondo de un lago, donde estos seres mágicos se retiran.  A veces, el mundo de las hadas se halla en el pico de una montaña, en lo paramos o en los claros del bosque. Las puertas de Reino de las Hadas pueden surgir y abrirse para algunos y seguir invisible para otros.

El Paraíso de  Tir-Nan-Og
Otro concepto celta del Reino de las Hadas era Tir-nan-Og, que significa  "la tierra de la juventud". Este paraíso se halla al oeste, al otro lado del mar. En esta tierra inmortal de romance y danza todo era hermoso: la hierba siempre estaba verde y los arboles cargados permanentemente de frutas y flores.

La Tierra cuenta con ciertos lugares considerados mágicos. Tal vez hayamos oído hablar de apariciones en estos lugares. Suelen estar marcados por un menhir o un árbol extraño, y casi nunca están cerca del agua. También podemos hacernos conscientes de "puntos fríos" dentro de las casas u otros edificios en los que sentimos escalofríos. Algunos lugares resultan siniestros y lo mejor es evitarlos. Otros señalan un punto en el que, por alguna misteriosa razón, este mundo puede solaparse con el de las hadas.

No obstante, existe un lugar donde encontrarás siempre el Reino de las Hadas, el interior de tu corazón. Mantén este lugar puro e iluminado, y las puertas del reino de las hadas siempre estarán abiertas para ti.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Protección contra las hadas malas


No todas las hadas tienen una buena predisposición hacia los humanos. Esto no significa que sean malas, sino diferentes estándares de moralidad. Las hadas pueden considerar importantes cosas que no tengan nada que ver con el bienestar de la humanidad, y esas cuestiones pueden ser muy necesarias en el esquema de las cosas. Ls plantas venenosas, por ejemplo, tienen su razón de ser en el mundo, y la muerte y la decadencia también cumplen un propósito. Las hadas pueden ir asociadas a estos procesos naturales, pero nosotros no tenemos ningún interés en buscarlas.

Parece ser que las hadas secuestraban a los jóvenes que era apuestos o que tenían dones, musicales en particular. Las madres jóvenes también eran objetivos de las hadas, pues podían amamantar a sus bebes. Y los bebés corrían un gran riesgo, especialmente antes de su bautizo. Se creían que las hadas raptaban a las personas reales y dejaban un "alhelí", o doble de hada, en su lugar. En el caso de un niños, se le llamaba changeling. Pero lo más siniestro de todo es que parece ser que las hadas raptaban a los humanos para ofrecerlos como tributo al demonio. (todo esto según el cristianismo)

Otra de las terribles costumbres de las hadas era realizar "disparos de elfo" a determinadas personas o al ganado. Eran puntas de flecha de silex, y la persona o bestia disparada, desarrollaba alguna enfermedad. Un determinado tipo de hada, conocido como "devoradora de articulaciones", podía pegarse a una persona y absorber todos los nutrientes de los alimentos que tomaba, de modo que el humano estaba hambriento y desnutrido.

Las hadas relacionadas con alguna maldad son demasiado numerosas para enumerarlas en una lista, pero incluyen duendes, hobgoblins, los Kelpie (que adquieren el aspecto de caballo y llevan en su lomo a cansados viajeros para ahogarlos en aguas profundas) y los Phooka (que también adquieren la forma de un caballo muy desagradable y pueden destrozar los cultivos.) Ciertas hadas pueden ser viciosas y malas; de hecho, todas pueden ser tramposas. Las "hadas de terror" pueden asaltar a cualquiera que esté solo en la naturaleza.

La Iglesia vs las hadas.

Mucha de la mala fama atribuida a las hadas tiene que ver con un cristianismo dogmático que considera malo todo lo que le es ajeno al Dios cristiano. Existe una tendencia a polarizar, a definir como totalmente "mala" cualquier cosa que no sea totalmente "buena". El universo no es así (preguntales a cualquier hada :p). El miedo a la Iglesia, durante y después de la Edad Media, dio pie a muchas actitudes temerosas y condenatorias hacia las hadas. De hecho, el demonio es un concepto cristiano, mientras que las hadas son mucho mas antiguas que el cristianismo y llevan eones en la Tierra. En la época pagana los espíritus de la naturaleza eran honrados, pero con la llegada del cristianismo los dioses de las antiguas religiones se transformaron en los demonios de la nueva, dejando a las hadas en una especie de limbo pagano. Es muy triste, pues las hadas adoran la Tierra.

Dicho esto, quizá necesites alguna vez cierta protección contra las hadas. En las raras ocasiones en las que sientas una poderosa presencia maléfica en un lugar, abandona ese lugar y mantente alejado. Cuando no puedas alejarte del lugar por razones prácticas, puedes ponerte un talismán protector.

Talismanes protectores:

Si percibes a las hadas del terror, intenta no salir corriendo, pues probablemente te enredes en las zarzas y te pierdas. Pero si no te sientes bienvenido no sigas adelante. Mantén la calma, abandona el lugar despacito y envía una ofrenda de amor. Entre los disuasorios tradicionales contra las hadas se incluyen la cruz y el agua bendita (si crees en el cristianismo) pero puedes protegerte de una forma mas natural llevando una margarita, un gusano de San Juan, una ramita de rowan o un trébol de 4 hojas. Todos simbolizan, de forma diferente, el equilibro de la naturaleza.

Lo más práctico es visualizar tu cuerpo rodeado de un huevo protector de luz dorada. Este "huevo" te permite irradiar amor, pero nada negativo puede traspasar su cáscara. También puede elegir un símbolo para visualizarlo o llevarlo como talismán (podría ser desde una hoja seca hasta tu osito de peluche). La cuestión es que ese "talismán" esté cargado de energía positiva. Invierte algún tiempo a imaginar tu funda dorada y visualiza tu símbolo protector delante de ti, dedicale diez minutos al día y cuando lo necesites te llegara fácilmente.

Protegete con amor y cargate de poder con pensamientos positivos. Ve con buena fe y las hadas te recibirán bien.

Organizacion


Acercarse o no a las hadas dependerá de tu espiritualidad, pero un poco de practica y planificación te resultaran muy útiles.

En primer lugar, hazte con unas buenas botas de montaña para pasear por zonas remotas, repletas de hadas. Las botas deberían ser impermeables y de tu talla (las zapatillas de deporte no sirven para dar paseos largos por zonas rocosas). Prueba las botas antes de contar con ellas para un gran paseo. Evidentemente, también podrás encontrarte hadas cerca de tu casa, incluso en tu hogar o en tu jardín, pero si te quieres asombrar, hazte con unas botas.

Prepara un altar devocional.

En tu casa, reserva un estante o el altillo de un armario para preparar el espacio devocional o "altar" para las hadas. Más adelante explicaré las sugerencias para cada tipo de hada. Un altar no tiene que ir asociado a creencias religiosas dogmáticas: es un mero centro de observación y sirve para mantener la mente centrada. También ratifica que las hadas son especiales y que haces sitio para ellas en tu vida. Para el altar te irían bien unas cuantas velas y varitas de incienso y un quemador con aceites esenciales.

Colecciona artículos que llamen tu atención y que tengan un aire encantado. Los cristales son una elección obvia, pero en tus paseos encontraras muchas cosas que parezcan regalos de hadas, como piedras especiales, plumas, ramas de formas curiosas o incluso viejas llaves, monedas o fragmentos de joyas. Las hadas también pueden habitar en objetos; un oso de peluche muy querido, por ejemplo, puede estar ocupado por un espíritu. En el altar podrás colocar cualquier cosa que te parezca adecuada.

Realiza anotaciones visuales y escritas.

Inaugura un álbum de hadas. No se trata de hacer una simple colección, si no de reunir todo lo que te recuerde a las hadas. Esto puede incluir fotos, poemas, hojas y flores secas, recortes, dibujos; cualquier cosa. No tardarás en observar que, según vaya sintonizandose tu mente, irás encontrando más cosas para tu album.

Lo más importante es que dediques un cuaderno a apuntar a todas tus sensaciones y pensamientos sobre las hadas. Cuando practiques las visualizaciones que os aconsejaré mas adelante, te instare a escribir todas tus experiencias. Así irás construyendo tu propio tesoro personal dentro de la tradición de las hadas, y esto enriquecerá tu vida.

Aprende a Relajarte



Para sacar el máximo partido de los ejercicios de meditación, tendrás que ser capaz de relajarte, tanto mental como físicamente. Esto, en si mismo, te aportara muchos beneficios. Aprender a relajarse es la mejor manera de prepararse para entrar en contacto con las hadas, pues la tensión es la mayor barrera entre este mundo y el otro.

Cuando esté relajado, viajarás al interior con más facilidad y, aunque resulte un poco paradójico, también podrás viajar al Otro Mundo. La relajación, como muchas otras cosas, es ante todo una cuestión de habito. Comprometete a dedicarle 10 minutos al día a la relajación y a captar los mensajes de tu subconsciente. Intenta hacerlo a la misma hora todos los días, y procura que nadie te moleste.

El proceso de Relajación.
Tumbate en la cama, pues eso fomenta la relajación inmediatamente. Lleva la atención a tu cuerpo y repasa mentalmente todos tus músculos. Imagina una sensación de calor en la coronilla que desciende por todos los musculitos del cráneo, rostro y cuello, y va deshaciendose de cualquier tensión . Siente como atraviesa tus hombros , brazos, manos y dedos. Luego sigue descendiendo por tu pecho y abdomen, espalda y columna vertebral, y alrededor de la pelvis. Finalmente, desciende suavemente por tus piernas, tobillos, talones, pies y dedos de los pies, dejandote una sensación muy relajada, como si flotaras.

Si lo prefieres, puedes tensar los músculos, empezando por los dedos de los pies, etc.. Después de tensar cada músculo, relajalo por completo. Pasa dos veces por todo tu cuerpo, procurando evitar los calambres que originan cuando tensamos demasiado los músculos. 

Deja que los pensamientos entren y salgan de tu mente: no son importantes. Quedate absorto en la relajación. No tardara en aparecer una sensación de bienestar, y entonces estarás listo para comenzar la meditación. Lo mejor será grabar la visualización en una cinta para escucharla sin esfuerzo, viajando a tu mágico mundo interior.

Es probables que la relajación, la escucha, los viajes y las experiencias ejerzan un fuerte efecto y te sientas mas sereno en la vida cotidiana, poniendo las cosas en su sitio: es el primer regalo de las hadas.

viernes, 20 de agosto de 2010

Noche de Insomnio. Reflexiones de un corazón roto.



Una noche mas, sin poder dormir, pero esta noche es diferente. No siento dolor, solo una sensacion que hacia tiempo había olvidado.
Decidí salir a la ventana, escuchar el canto de los grillos que esta noche parecen contentos. Como yo. Tan solo se escucha su canto y el lejano rumor de los sonidos de ciudad. La sirena de un barco parece llamarme, como si fuera a comenzar un nuevo viaje en mi vida.

Ojalá pudierais ver lo que yo en este momento. Una preciosa luna creciente, de un color rojo anaranjado como nunca la había visto. Ahora ya se esta escondiendo tras las montañas, como avergonzada de los ojos que la miran.
He pedido consejo, tan solo una señal de que todo va a salir bien, y creo que la luna de esta noche es mi respuesta. Tan solo puedo mirar la luna, en esta noche fresca, parece que me otorga todo su calor.

A lo lejos se ve la ría, cubierta por una increíble bruma púrpura. Son las 4 de la mañana y parece un atardecer.
A mi pies se extiende toda una alfombra de luces, como formando las piezas de un puzzle enrevesado, como mi vida, como mis sentimientos.



Ojalá pudierais ver lo que yo. He echado mano de una vieja camara de hace 12 años... no hace justicia, todo se vuelve borroso, como si el cielo quisiera regalarme solo a mi esta maravillosa vision. Como si fuera un regalo, una señal solamente para mi.



Estoy confusa, y todo lo que pido o hago para aliviar esta confusión no hace si no confundirme aún más.
Otra noche en vela... pero esta vez es diferente... hay una ilusión, un miedo, un temor que se adueña de mi interior.

jueves, 19 de agosto de 2010

Presiente las Hadas.





Hacerse consciente de la presencia de las hadas implica sintonizar con partes de ti que quizás hayas aprendido a ignorar. Implica confiar en los instintos y estar relajado. Ir a la caza de las hadas no es buena idea, por que eso implicaría, precisamente, un exceso de esfuerzo. Lo que es más, estarías concentrando el intelecto en la consecución de un objetivo, y eso haría que las hadas dejasen de cooperar e incluso que se volvieran maliciosas.
Como es natural, tu deseas hacerte consciente de la Buena Gente, y hay muchas maneras de aproximarte a ellas. Mantén una actitud juguetona para que tus sentidos permanezcan abiertos. ¿Cuál sería el mejor lugar para sentir la presencia de las hadas? ¿Existe algún claro, alguna ribera cubierta de hierba, algún lecho de flores o árbol donde, a tu parecer, pudieran estar?. Posiblemente tengas razón en la que imagines, pues tu mente subconsciente ya se habrá dado cuenta de la presencia de las hadas.
Lugares y momentos de tránsito.
Según la tradición, las hadas favorecen los lugares de tránsito. En estos lugares se produce un cambio en el patrón de energía  que los hace más aptos para las hadas. Y las hadas son criaturas de tránsito, pues aunque son seres espirituales, también son muy cercanas a la Tierra. En los lugares de tránsito, las hadas tienen siempre muchas cosas que hacer. Estos sitios incluyen cruces, especialmente en senderos y carreteras secundarias, setos y vallas, claros del bosque, curvas de carretera y puentes. Las hadas también están a orillas del mar, junto a lagos o arroyos, especialmente cuando éstos se dividen en dos; junto a fuentes y cascadas; junto a charcos de piedras formados por la marea, y en pequeñas islas. En tu casa, lo más probable es que las hadas se encuentren cerca de la entrada: en el recibidor, las escaleras o el descansillo, y a veces en los armarios y las esquinas.
Buscar las hadas al aire libre te resultará más inspirador, pues en tu casa probablemente sigas patrones de habito que lo hagan más difícil. La naturaleza sabe llegar a tu alma para abrirla. Los mejores momentos para ver a las hadas son los momentos de tránsito del amanecer, el atardecer, el melodía y la medianoche. Las hadas también adoran la Luna.
Algunos periodos del año, como cuando cambian las estaciones, son otros de los preferidos por las hadas. Hay muchos momentos de cambio estacional. Son momentos mágicos, pero el equinoccio de otoño, es de todos ellos, el momento en el que el velo que separa este mundo y el Otro es más fino.
Aprender a “estar”.
Cuando te parezca bien, y puedas relajarte, acude a un lugar especial para ti y simplemente, empieza por sentir que “estás” ahí. No te esfuerces demasiado, simplemente relájate. Hazte muy consciente de tu cuerpo, pues la intuición suele hablar a través de sensaciones corporales, así que procura no ignorarlas. ¿Tienes calor o frío? ¿sientes mariposas en el estomago? ¿te pican las extremidades o las palmas de las manos? ¿sientes una brisa, un tic o un cosquilleo? Limitate a detectar cualquier cosa que sientas, sin emitir juicios.
Percibe también tus emociones. ¿Estás contento, alegre o expansivo? ¿o un poco incómodo, como si alguien te mirara? ¿O sientes una mezcla de ambos? Vuelve a usar tu imaginación. Si hubiera hadas ahí, ¿que aspecto tendrían?. Lo que surja en tu mente probablemente responda otra vez a tu intuición. Cuando empieces a hacerte consciente de las hadas, posiblemente empieces a detectar movimientos por el rabillo del ojo, pero cuando te des la vuelta no verás nada. Aprende a o girarte, y recuerda: limitate a “estar”
Las hadas también se pueden hacer patentes a través de un murmullo de hojas, del movimiento de la hierba, de una ola en el agua, de una jadeante quietud en el aire o de extrañas perdidas de tiempo. Sentir a las hadas no consiste en demostrar su presencia, sino en sentirse animado, hechizado y un poco emocionado por la vida. Siente esas cosas y ten por seguro que las hadas habrán estado cerca.